Nutrientes imprescindibles para la salud de tus plantas

 

Nutrientes imprescindibles para la salud de tus plantas


En esta entrada del blog repasamos los nutrientes imprescindibles para la salud de las plantas; aquellos sin los cuales no podrían subsistir. He considerado oportuno poner un poco de orden a las diferentes carencias y sus  correspondientes síntomas; para mí mismo y para todo el que pueda estar interesado.

Todas las plantas necesitan absorber, normalmente por las raíces, trece elementos esenciales disueltos en el agua que son imprescindibles para sus procesos metabólicos. Hasta tal punto que si sufrieran la carencia de alguno de ellos, mostrarían ciertos trastornos o incluso podrían llegar a morir.

Macronutrientes de las plantas

De los elementos esenciales para las plantas, seis de ellos son requeridos en mayor proporción que los demás; son los llamados macronutrientes.

El nitrógeno, el fósforo y el potasio son, de entre éstos, los que se asimilan en mayor cantidad; se les conoce como macronutrientes primarios. Son los dominantes en las estructuras vegetales, si obviamos a los tres grandes: los elementos no minerales (el carbono, el hidrógeno y el oxígeno) que provienen, en este caso, de la atmósfera y del agua.

Les siguen en abundancia, el calcio, el magnesio y el azufre (macronutrientes secundarios), con menor presencia en las células, pero que ejercen igualmente una función estructural indispensable en las plantas.

Carencias o excesos

Debido a su mayor consumo, cualquier abono debería tener en consideración al menos al nitrógeno, al fósforo y al potasio, siendo interesante además la presencia de otros nutrientes.

A continuación te muestro los trastornos más habituales, a consecuencia del déficit o en su caso del exceso de alguno de ellos.

Nitrógeno (N)

El nitrógeno es un nutriente esencial en la formación de la clorofila. Su déficit provoca hojas más apagadas o amarillas, incluidos sus nervios. Al principio en las HOJAS VIEJAS, que pueden llegar a caer, luego también en las nuevas.

Fósforo (P)

En este caso, su carencia repercute en un menor crecimiento de las raíces y por ende de la planta en general, así como en problemas en la floración y maduración de los frutos. También hace a la planta más susceptible al frío y a cualquier tipo de agresión.

Potasio (K)

El potasio es responsable de la turgencia de los tejidos y la respiración (apertura y cierre de los estomas). Favorece la resistencia de la planta ante las bajas temperaturas, la sequía, las plagas y las enfermedades. Su deficiencia repercute negativamente en el desarrollo de la planta, la floración y la fructificación.

Calcio (Ca)

Interviene de forma decisiva en la resistencia de los tejidos, el desarrollo de las raíces y en la formación de frutos de hueso o con pepitas.

Su privación no es habitual, pero puede darse en terrenos ácidos y con demasiada humedad. De producirse, se evidenciará sobre todo en los BROTES JÓVENES, mostrando hojas amarillas y con puntas secas o que se enrollan sobre si mismas. También provoca deformación en los frutos.

Magnesio (Mg)

El magnesio es un nutriente clave en la producción de clorofila. Las señales de su escasez se observan mayormente en las HOJAS VIEJAS, que pueden mostrar clorosis entre sus haces vasculares (aunque no tan marcada como en el caso del hierro) o también en los bordes.

Azufre (S)

Este elemento es básico en la formación de proteínas y clorofila. Forma una asociación importante con el nitrógeno, por lo que su carencia presenta síntomas similares: crecimiento lento y clorosis generalizada, aunque en este caso se inicia en las hojas jóvenes.

Micronutrientes de las plantas

Igualmente existen otros elementos que, aunque en mucha menor proporción, necesitan ser asimilados por las plantas. Realizan funciones de vital importancia en su metabolismo; es el caso del hierro, el zinc, el manganeso, el boro, el cobre, el molibdeno y el cloro.

Estos nutrientes también son conocidos como oligoelementos

Los oligoelementos son requeridos en pequeñas cantidades, pero son tan indispensables para la salud de los vegetales como los macronutrientes.

Su deficiencia, normalmente, tiene más que ver con un bloqueo en su asimilación, que con la ausencia real en el suelo.

Hierro (Fe)

El hierro es otro de los indispensables en la formación de la clorofila. Su carencia es similar a la del magnesio, pero aquí en cambio, se evidencia primero en las hojas jóvenes.

Zinc (Zn)

El zinc interviene en la metabolización de las proteínas y el alimento para la planta. Además mejora su resistencia al frío.

Su déficit provoca retraso en el crecimiento y problemas en los NUEVOS BROTES: tallos con nudos apretados y hojas pequeñas, clorosis entre sus nervios o deformidad.

Manganeso (Mn)

Los síntomas de esta deficiencia son muy parecidos a los del hierro (nuevamente en las hojas jóvenes). En este caso la diferencia radica en las zonas que rodean a las venas, que permanecen verdes.

Es difícil diferenciar la carencia de manganeso de la del hierro

Un suelo alcalino es por norma un hándicap para la asimilación de éste y otros micronutrientes. La aplicación de quelatos puede ser una solución de urgencia.

Boro (B)

Este elemento interviene activamente en la división celular de las plantas. Es importante en su crecimiento, en la polinización y en la producción de semillas.

Su déficit provoca crecimiento lento y deformación de los NUEVOS BROTES (hojas y flores). Las raíces tampoco se desarrollarán adecuadamente.

Cobre (Cu)

Su escasez se observa primero en las hojas jóvenes, presentando deformación y clorosis. También puede dificultar la normal lignificación del tallo.

Molibdeno (Mo)

La falta o la toxicidad de este elemento es poco habitual; es requerido en cantidades demasiado pequeñas.

Este mineral está muy ligado al nitrógeno. En este caso, las manifestaciones se producen antes en las HOJAS VIEJAS, de forma muy similar a la insuficiencia de nitrógeno (menor tamaño de las hojas, clorosis, puntas y bordes secos)

Cloro (Cl)

El cloro interviene, entre otros mecanismos, en la apertura y cierre de los estomas de las hojas, controlando, de esta manera, la deshidratación de la planta.

Su ausencia tampoco suele ser algo frecuente. Supone más inconvenientes el exceso de este elemento, con indicios similares a la falta de potasio (enrollamiento de las hojas, clorosis y necrosis).

Texto de Odoo y bloque de imagen