Las mejores prácticas para cultivos orgánicos

 

Las mejores prácticas para cultivos orgánicos

No cabe ninguna duda, la tendencia de producir plantas y hortalizas orgánicas no sólo llegó para quedarse, sino que crece incesantemente, el número de productores que reorientan su actividad hacia la horticultura orgánica cada vez es mayor.

Factores clave para el éxito

La disponibilidad de productos orgánicos certificados para la producción de cultivos, particularmente los que han sido concebidos para controlar diferentes tipos de estrés en los mismos, aún es bastante limitada. Por ende, un enfoque integrado constituye la mejor alternativa en la horticultura orgánica para el control de insectos y plagas.

En la horticultura convencional, se hace uso de pesticidas y fungicidas para controlar insectos y enfermedades, y las deficiencias nutricionales se corrigen mediante fertilizantes químicos. Sin embargo, en la horticultura orgánica, la iniciación de las plantas en un sustrato de cultivo de calidad enriquecido con microorganismos benéficos como la micorriza, propicia las condiciones necesarias para una solución completa, totalmente integrada; así las plantas tendrán una mejor resistencia al estrés a los largo del ciclo de cultivo.

¿De qué está hecho un buen sustrato para cultivo orgánico?

Un buen sustrato para cultivo orgánico comienza con los mismos componentes básicos que se usan en la horticultura convencional. Se necesita un equilibrio entre porosidad de aire adecuada; buena, pero no excesiva retención de agua; una fuente de nutrientes para el desarrollo inicial de las plantas; un pH adaptado para las necesidades de éstas y microorganismos benéficos.

Si bien los humectantes y los fertilizantes que contienen los sustratos para cultivo orgánico no son los mismos que se encuentran en los productos convencionales, los fabricantes de sustratos han creado soluciones útiles con el fin de asegurar la homogeneidad del agua y la fertilización, para así optimizar el desarrollo de los cultivos.

Ciertos sustratos están enmendados con compost para incrementar su humedad, lo cual ayuda en un principio, pero no a la larga: el abono contiene una infinidad de partículas finas que reducen la porosidad del aire y, algunas veces, hacen que un sustrato se compacte. Por lo anterior, suele recurrirse a los tensoactivos naturales (extracto de yuca), que representan, con creces, una mejor solución. En este caso, la irrigación inicial debe repetirse más de una vez para tener la certeza de que al sustrato no le faltará humedad.

Otros factores clave para el éxito: monitorización del sustrato durante su uso

Tanto el pH de los sustratos como su CE y la alcalinidad del agua deben ser medidos al principio del cultivo y varias veces durante el ciclo de producción, independientemente de que utilice un producto previamente formulado o una mezcla elaborada por usted.

Los fertilizantes empleados en la producción orgánica liberan grandes cantidades de calcio, por lo que le sugerimos monitorizar los correspondientes niveles durante el ciclo de cultivo. Asimismo, le recomendamos con especial ahínco monitorizar el pH de su sustrato para evitar que ciertos elementos traza, como el hierro y el manganeso, pierdan disponibilidad con motivo del aumento del pH.

Texto de Odoo y bloque de imagen